SIDA : Qué es y como se transmite.

SIDA es por el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, una enfermedad que hace difícil al cuerpo contrarrestar las otras enfermedades infecciosas.

sida vih

El virus de inmunodeficiencia humana, conocido como el VIH, causa el SIDA infectando y dañando parte de las defensas del cuerpo contra las agresiones externas, en particular los linfocitos, que son un tipo de glóbulos blancos que en el sistema inmunitario tienen la tarea de disipar bacterias y virus invasores.

El VIH puede ser transmitido mediante el contacto directo con la sangre o con los líquidos del cuerpo de alguien que ha sido infectado por el VIH, el contacto con agujas usadas o teniendo relaciones sexuales no protegidas con una persona infectada. Un bebé puede contraer el VIH por la madre que está infectada.

El virus VIH se ha observado también en la saliva, en las lágrimas, las heces y en la urina de individuos infectados, pero su baja concentración en estas sustancias biológicas lleva a considerar irrelevante el riesgo de transmisión. No se ha evidenciado, en efecto, ningún caso de propagación del virus mediante secreciones corporeas.

No hay por tanto que temer la mayor parte de los gestos habituales que impliquen un cualquier contacto (apretones de mano, abrazos y caricias y golpes de tos). Lo mismo vale para el beso (también con la lengua) y para la masturbación: nunca nadie ha contraído el VIH o el SIDA besando una persona infectada, ni estimulandola sexualmente con las manos.

También la convivencia y la colaboración con personas infectadas por el VIH o el SIDA, así como su cuidado y asistencia, no suponen ningún peligro de contagio. Es obvio que no se deben temer los lugares públicos frecuentados por seropositivos (aseos públicos, saunas, piscinas, etc. ), ni los hospitales, los estudios médicos o dentales, las salas de peluquería, de manicura o de pedicura. Igualmente, no hay riesgo en tocar o utilizar los mismos artículos (manijas, receptores del teléfono, ropa, platos, etc. ).

Son seguros también piercing y tatuajes, siempre y cuando aquellos que les practican se ajusten a las normas de higiene dictadas por su profesión. No representan una amenaza ni siquiera los pequeños desgarros bajo las uñas y otras heridas ya marginadas o de dimensiones insignificantes, así como los pinchazos de insectos, las mordidas de perro y el contacto con los animales domésticos.

Mayor cautela es necesaria, en cambio, en caso de que se pinche con la jeringa utilizada por una persona que hace uso de drogas. Aunque hasta hoy no han sido documentados casos de contagio ocurrido en este modo, siempre es aconsejable acercarse a un médico ya que existe el riesgo de contraer el virus de la hepatitis B o C. Para las personas que trabajan en el sector sanitario, por último, se aplica este principio: lo que protege del virus de la hepatitis B protege también de VIH y SIDA.